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LOS VELORIOS

Hace unas semanas me invitaron a un velorio, se había muerto el abuelo de un podría decirse amigo de la familia y mamá decidió (unilateralmente) que debíamos acompañarlo.

Y la verdad es que la sala de velación es un sitio curioso… Hay hasta bar, que por cierto, tiene mucho ambiente, porque es el único que no cierra en toda la ciudad…ni llegan los policías a pedirte papeles, ni te ponen el himno a las 3 o 4 de la mañana.

Lo primero que te encuentras al llegar allí son un montón de coronas de flores… ¿Por qué le llamarán a eso “corona”? Yo no he visto nunca a un muerto con eso en la cabeza… Más que una corona parece un salvavidas, que hay que tener bastante mala voluntad para regalarle a un muerto un salvavidas.

Y los mensajes que llevan, son para leerlos (y aguantarse la risa): “Tus nietos no te olvidan”,
“Tus compañeros de oficina no te olvidan”. Y me pregunto…, pero, ¿a quién se lo dicen?
¿Al muerto…?. Los muertos no parecen muy aficionados a la lectura. Y además, ¿cómo que “no te olvidan?”. Pero hombre, ¡si se acaba de morir! ¡Cómo para olvidarse!:
- Oye, ¿qué hacemos aquí en la sala de velaciones?
- Pues no sé, no me acuerdo muy bien, ¡creo que se ha muerto el abuelo!
- ¡Vamos a preguntarle al camarero!

Yo creo que el bar es la clave de la sala de velaciones. Porque si no fuese por las copas que se toma el personal no se entiende todo lo que pasa allí: Para empezar, el negocio se llama
¡Pompas fúnebres!.. ¿Qué falta de respeto es esa?… ¡Pompas fúnebres!, parece la marca de un champú para difuntos: “Pompas fúnebres, ¡el champú que no irrita los ojos!”.
Y después de lavarle la cabeza al muerto con el champú “pompas fúnebres” nos vamos de marcha…, de “marcha fúnebre”… ¿Marcha fúnebre? ¡Esto ya es una burla!
¡Seguro que irse de marcha fúnebre es ir a mover el “esqueleto”!

Pero menos sentido todavía tiene las conversaciones de la gente, de repente llega un tipo y dice: “No somos nadie!”. Pero ¿cómo que no somos nadie?
¡No serás nadie tú! ¡Yo soy una persona, hijo de tu madre! Y otro suelta…
“Hoy estamos aquí y mañana estamos allí”. Hombre, mira, eso es lo bueno de tener carro…

En los velatorios te das cuenta de que si quieres que hablen bien de ti, no hace falta nada más que morirse. Si por ejemplo, tú eras un ludópata, la gente dirá… “No tenía nada suyo”… Y si tenías muy mal carácter…”Parecía que se comía el mundo y siempre decía las verdades…”.
Y aquí la cosa se anima y salta uno: “Y hablando de comer, ¡cómo le gustaba el pollo!.. ¿Se acuerdan de aquella vez que se comió cinco pollos de una sentada…?”. Y otro: “¿Y la vez que tiró un tabique con el hombro?.. Que me van a perdonar, pero si se comía cinco pollos seguidos y tiraba tabiques con el hombro, lo raro es que no se hubiera muerto antes.

Y con estas anécdotas del muerto a la gente le da la risa floja y de repente uno dice:
“¡Aaaaaaay!!… si no nos reímos, ¿qué vamos a hacer…?”. ¿Cómo que qué vamos a hacer?
Pues llorar, chucha, ¡qué para eso estás en un velorio!

Y entonces se crea un silencio incómodo, hasta que a alguien se le ocurre algo original que decir… “Pues mira, ya ha dejado de fumar…”. Bueno sí…, el muerto ha dejado de fumar, pero los demás no paran… Que se forma allí un ambiente que sólo falta que salga Michael Jackson bailando el Thriller… Yo creo que en vez de ponerle velas al ataúd le deberían poner faros anti-niebla…¡Es que es muy fuerte! Los muertos se van al otro barrio ahumados, como los salmones. Vamos, que si llegas tarde piensas… “Chuta, ¡qué los familiares ya lo están incinerando por su cuenta!”.

Pero a mi las frases que más me impresionan son las que se dicen en el “pésame”…”Te acompaño en el sentimiento…!”. O esa otra que dice… “Ha pasado a mejor vida”, que en eso sí que tienen razón… Porque toda la vida con muebles turritos (o sin muebles) y cuando te mueres te meten en un ataúd de roble macizo… Y a lo mejor te has pasado la vida conduciendo un lada (o en bus) y ahora te vas al otro barrio en un Mercedes de puta madre… ¡Y con chófer! ¡Muy bien!.. ¡El coche más seguro del mundo! De ley que es una mejor vida.

En fin, yo no tengo claro lo que quiero que hagan conmigo cuando me muera.

Había pensado en la incineración, pero no me convence, porque van los familiares con las coronas de flores y el ataúd, y al rato salen con una copa de cerámica y claro, entre las coronas y la copa parece que han ganado la copa libertadores o el gran slam, o la vuelta ciclista a la república.

Por eso estoy pensado en donar mi cuerpo a la ciencia. Así ni velatorio ni nada.
Las orejas las donaría al museo de cera, con un tapón mío hay cera para hacer los Tres Tenores… El corazón para que lo exhiban así se darán cuenta que si he tenido corazón en algún lado… mis riñones a un tío borracho que mucha falta le hacen… Y el hígado que se lo den a J.B., que se lo ha ganado.

De las emociones: “el miedo”

Posted By ZiLL, 

History By Dante

Imagina que es de noche y estás en la cama y oyes un ruido extraño, y ¿qué haces? ¡Te tapas con la sábana! ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que la sábana es antibalas? ¿Que si viene un malo con un cuchillo no va a poder atravesarla, se le va a  doblar la hoja? ¡chuta, por favor, no jodas! 

¿Y cuando te da por mirar debajo de la cama? ¡Mira que ya estás grandecito (a)! Además, suponiendo que haya un asesino debajo de la cama, ¿qué ganas mirando? ¡Que te mate antes! Muy bien, fantástico. 

¿Se imaginan que un día nos encontrásemos a alguien debajo de la cama? ¿Qué le diríamos?: “Buenas nocheeees…  ¿Qué? Asesinando, ¿no?, a veeer… hay que ganarse la papa, ¡pero hombre por amor a Dios! Salga de ahí que se va a torcer del frío. Ande, suba, que va a coger asma con tanta pelusa y tanto acaro. Máteme en la cama, que estará más cómodo”. 

                                               

Otra reacción estúpida ante el miedo es mirar dentro del armario, que ya es el colmo. Porque, vamos a ver ¿a alguien le cabe un señor dentro del armario? Pero si el día que recogen la ropa después del lavado no sabes dónde chucha meter toda la ropa, ¿cómo se va a meter un hombre ahí? 

 

Otra situación: Oyes un ruido raro en casa y te levantas, todo pendejo (a) y temblando, en ropa interior o pijama, y preguntas: ‘¿Hay alguien ahí?’. ¿Pero qué te crees, que si hay alguien te va a contestar? Lo mejor es cuando llegas a la conclusión de que si hay alguien sólo puede estar detrás de la puerta del baño, porque lo demás ya lo has registrado y, ¿qué haces? Asomas la cabeza poco a poco, más que nada para que, si hay alguien, se dé gusto sacándote la puta, te viole y te mate (y no precisamente en ese orden) 

 

Otra situación: Vas en un auto y, de repente, el conductor empieza a correr como si fuese meteoro en el match 5 (pero sin meteoro ni match 5), y tú ahuevado o aovariada (¿?). ¿Qué haces? Lo normal, protegerte: te agarras a la manija de plástico que hay sobre la puerta.

Ya se puede estampar ese hijueputa si quiere, que tú vas cogido (a) de la manija de plástico ( PENDEJO (A)!!!)… En esta situación lo que hacen las madres es agarrarse al bolso y ponérselo delante, como si fuese un airbag (bolsa de aire, cholo…sí, tú, cholo!!).

 ¿Y cuándo vas en bicicleta bajando una cuesta y aquello se embala? ¿Qué es lo que se te ocurre? Quitar los pies de los pedales. ¡Muy bien, muy inteligente! Cuando te descontrolas del todo, sueltas también las manos del manubrio. Eso es. Pero, ¿qué crees que va a pasar? ¿Qué vas a salir volando como E.T.? 

 

Cuando nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos? Poner el culo tan duro que la aguja rebota. Sabemos que duele más, pero no podemos evitarlo. 

Y es que el miedo nos incita a hacer una idiotez detrás de otra: tienes que bajar al garaje y no hay luz. Empiezas a pensar en fantasmas o en si habrá alguien escondido y, ¿qué haces? Cantar. ¡Miedo, tengo miedo, no lo sabes tú muy bien bien bien! Eso es, da más datos. ¡Chucha Lanza una bengala!. 

 

¿Y qué pasa si vas por la calle y de pronto ves a alguien y piensas que te va a asaltar? Pues te cambias de acera. Seguro  que si es un asaltante, pensará: “Mierda, otro que se me ha cruzado de acera, qué puta noche llevo’. Pero ¿por qué hacemos esto? ¿Qué pasa, que los atracadores sólo atracan en la acera de los pares?  (No jodas)

El otro día iba en el ascensor con una mujer a la que no conocía de nada y de repente el ascensor hizo un extraño: ‘Brramb’. ¿Y qué hizo la señora? ¡Agarrarse a mí! Es una reacción típica de las mujeres. Deben de pensar que los hombres no caemos cuando se descuelga un ascensor. (Señora le tengo una noticia: también nos afecta la gravedad!!!)

 

No hay que olvidar que unidas a nuestras reacciones estúpidas están las que tiene el cuerpo por su propia cuenta. Una de ellas es temblar. Si por ejemplo hay un ladrón en casa y nos escondemos debajo de una manta, el hombre no tiene problemas para encontrarnos. Nos ponemos como un celular en modo vibrador.

 Otra reacción estúpida es la de quedarte paralizado. Si viene un carro hacia ti (un bus de preferencia y mas frecuentemente) y está a punto de atropellarte, esto es todo lo que se le ocurre a tu cuerpo, quedarse quieto.

 Más reacciones que tiene el cuerpo por su cuenta: gritar. Claro que sí, muy lógico. Si estás friendo alguna carne y se te enciende la sartén ¿qué se te ocurre? Gritar. Te pones a gritar como un loco: ‘¡QUE SE QUEMA LA CAAARNEE!!’, y si viene otro (a) pendejo (a), se une a ti con sus gritos: ‘¡¡SE TE QUEMA LA CAAARNEE!!!’, pero ¿qué pretenden? ¿Apagar el fuego a gritos?  

 

Y luego está lo de cagarse de miedo. ¿Habrá algo más estúpido y más inútil que cagarse de miedo? Bueno, sí, morirse de miedo. Ahora que para eso se debe ser demasiado pendejo (a)

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